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11/2/10

ESTADO Y SOCIEDAD EN LA VISIÓN DE TRES ANALISTAS

Franz Flores Castro

El año pasado se publicó un interesante libro, Tensiones Irresueltas, (PNUD-Plural, 2009) que recoge una serie de ponencias realizadas en Oxford Inglaterra en una conferencia que, en palabras de uno de los editores, buscaba “juntar algunas de las visiones más claras y coherentes que ofrecen las posiciones en debate” sobre el pasado y el presente de Bolivia. Efectivamente, en el libro están reconocidos intelectuales, unos conocidos y otros no tanto, pero que en conjunto ofrecen una muy buena panorámica de la sociedad, la economía y la política en Bolivia.

En esta reseña nos abocaremos a ofrecer una panorámica sobre los textos que se refieren al tema político (el libro, además, contiene aportes históricos y económicos), en los artículos de tres politólogos bolivianos. Concretamente veremos la reflexión en torno al poder constituyente y poder constituido de Luis Tapia; un análisis sobre la relación estado-sociedad de Georges Gray Molina y un análisis crítico del Estado de derecho y democracia de Franz Barrios Suvelza.

Luis Tapia en su texto La constitución del país y las reformas a la constitución política del Estado, parte del hecho de que la constitución anterior (a la promulgada por Evo Morales se entiende) no recogía la diversidad social, política y cultural del país es decir que “la Constitución Política solo da(ba) cuenta de una parte de la realidad social y política existente y casi no menciona(ba) a la mayor parte de la población” (181). Basado en los aportes del pensador del Marxista Italiano Antonio Negri, propone diferenciar conceptualmente entre poder constituido (instituciones, normas, la CPE en suma) y poder constituyente (sujetos y fuerzas sociales como productores o transformadores de aquella).

Para Tapia, en la década de los noventa se habrían dado cambios en la constitución con reformas, si bien positivas, provenientes de “organismos internacionales y otras agencias estatales de cooperación” (185). Tapia se refiere sobre todo a instituciones que han sufrido un notorio menoscabo en los últimos años: el defensor del pueblo, el tribunal constitucional y las superintendencias sectoriales.

Sin embrago, para este autor, hay otro conjunto de reformas a la constitución que, a diferencia de los anteriores, responden a las demandas del poder constituyente (demandas desde la base), que parten de una crítica al monopolio de la política, a la transnacionalización de la propiedad y el carácter colonial del Estado, que forman los ejes del discurso revolucionario hoy y que tienen a la democracia directa como su forma de organización política. Tapia sostiene que los núcleos de ese poder constituyente están en la Coordinadora del Agua, en los pueblos del oriente y en los movimientos campesinos del altiplano y los valles centrales del país, que son los que derrocan a dos gobiernos considerados como neoliberales.

Tapia se pregunta ¿por qué este poder constituyente no termina por generar un proceso revolucionario, sino por la realización de una Asamblea Constituyente? Tapia sostiene que esto se debe a que por una parte “la democracia representativa está incorporada a la cultura política de los núcleos populares y comunitarios” y la “existencia de un partido de trabajadores en el sistema de partidos que ha servido para canalizar una salida a través de un recambio en el seno mismo del sistema de partidos” (: 188). Sin embargo este hecho no está exento de problemas ya que, en la medida en que el MAS está en el gobierno, esto mismo ha hecho que las redes de movilización no se hayan recreado y desarrollado haciendo que el “poder constituyente esté latente, fragmentado y, podríamos decir, en buena medida fuera de la Asamblea Constituyente”(: 190). Lo que marca las tensiones que surgen cuando los movimientos sociales que por definición no son Estado, están en el gobierno.

La ponencia de Gray Molina, en su Relaciones Estado/sociedad en Bolivia: la fuerza de la debilidad, parte de dos preguntas que buscan polemizar con las posiciones de los intelectuales de la actual izquierda. Una de ellas es: si el estado boliviano es tan débil ¿cómo han gobernado las elites políticas en el siglo XX?, es decir si el Estado representa solo a una parte de la población ¿cómo es que ese estado sobrevivió?. La respuesta, nos dice Gray Molina, es que en la historia de Bolivia existe un pluralismo institucional que, para el caso de la sociedad post-52, hace que el Estado delegue “efectivamente esferas de autoridad y dimensiones de poder a la sociedad civil organizada mediante un mecanismo de institucionalidad múltiple” (: 128) que permite autonomías de facto en niveles locales y regionales de gobierno, que puede llamarse pluralismo institucional o, a la manera de Guillermo O`Donnell, “Estado con huecos”.

Para Grey Molina, esta situación es “una característica estructural del Estado, no una anomalía” (: 138), es un modus vivendi que se ha formado a lo largo de la historia republicana de nuestro país, que permite acomodaciones entre elites de diverso tipo, la acción de entidades no estatales allá donde el Estado no puede llegar o es débil.

Esta situación puede también explicar la otra pregunta de Gray Molina: ¿por qué no prevaleció la política étnica en el siglo XX?, es decir ¿por qué la politización étnica no aparece en los 50 y lo hace en la década de los 90?. Según Grey Molina, en el siglo XIX se habría dado entre el Estado republicano y las comunidades indígenas, una especie de pacto en que el estado se comprometía a no tocar las tierras de comunidad a cambio de recibir el imprescindible tributo. Para este autor, el Estado que nace con la revolución de 1952, habría heredado este sistema de inclusión clientelista corporativo que funcionó, luego, en base al pacto militar campesino, que fue roto abruptamente después de la masacre de Epizana Cochabamba en 1974, año que marca la aparición de partidos de corte étnico, aunque durante muchos años con bajo perfil electoral, ya que los partidos como el MRTK y el MITKA nunca pudieron superar el 3% del electorado.

Procesos como la descentralización municipal, la aparición del discurso de las dos bolivias (la kára y la india) en desmedro de la idea pluricultural de Bolivia, en un contexto de descrédito de los partidos políticos, en la percepción de Gray Molina, llevan a la elección a Evo Morales y a la Asamblea Constituyente como mecanismo de participación directa que, como vimos con Tapia, es la forma de participación política propia de los movimientos sociales.

Otro título es La debilidad del exceso: Democracia desbordada y Estado boliviano de Franz Barrios Suvelza. El artículo parte de una discusión teórica donde polemiza el ensamblaje entre democracia y Estado de Derecho, afirmando que es posible, para el caso boliviano, hablar de un Estado democrático sin Estado de Derecho y, además, sin un perfil liberal” (: 150), estilo de Estado que se caracterizaría por “no blindar ciertos ámbitos dentro del Estado frente a lo democrático y lo político”(: 146).

Para probar esta hipótesis Barrios procede a mostrarnos algunos datos, como el proceso de reclutamiento de personal para la burocracia estatal que no tiene como referente lo meritocrático sino el grado de vinculación y respaldo de los movimientos sociales, bajo la lógica de que ellos son los que deben guiar el proceso de cambio y de escoger a los titulares de los cargos en el Estado.

Otro de los datos que esgrime Barrios, tiene que ver con lo que él denomina el “rango metafísico” (:157) de la Asamblea Constituyente que, en su origen, declaró estar por encima de todos los poderes constituidos lo que le llevó a una serie de contradicciones y a duras tensiones tanto con el poder legislativo como con el tribunal constitucional, cuyo desmantelamiento sería otra de las pruebas de este carácter invasivo de la democracia en ámbitos apolíticos.

Por último Barrios hace un análisis del proyectado “Control social” que, en criterio del autor, condensa la concepción de la superación de la democracia representativa por la democracia directa y la conducción del proceso por los movimientos sociales antes que por los órganos instituidos. Para Barrios, este proyecto se lo piensa como sustituto del Tribunal Constitucional, es decir un poder sobre los poderes, con la notable diferencia de que el Tribunal constitucional es (o era) un organismo apolítico y blindado a la democracia y el control social es una instancia política.

Mi opinión. Pienso que el texto de Tapia es muy útil para comprender la crisis actual del Estado boliviano, su tesis de que la constitución boliviana “pre-Evo” estaba construida de tal forma que no tomaba en cuenta a la otredad indígena de este país no deja de ser interesante. Sin embargo, creo que planteada de manera maniquea y dicotómica no permite ver la realidad concreta de la construcción del Estado boliviano que delega funciones, que negocia una y otra vez su capacidad política, que permite autonomías allá donde no puede llegar o es débil. En ese sentido, la tesis de Grey Molina de un Estado con una pluralidad institucional, parece más cercano a la realidad y más fructífero desde el punto de vista teórico. Por su parte, no deja de ser reveladora la crítica del proceso político actual de Barrios Suvelza, en la que se analiza el desborde de la democracia y se advierte del peligro de un Estado patético sin espacios blindados a la democracia, sin división horizontal de poderes y donde la democracia directa termina por subsumir a la democracia representativa.

Sucre, febrero de 2010.

Franz Flores Castro

blog: www.cazadecitas.blogspot.com

30/3/09

LA CIUDAD DE SUCRE EN 1909

LA CIUDAD DE SUCRE EN 1909

Franz Flores Castro
DOCENTE
Hace cien años la ciudad de Sucre atravesaba la peor crisis de su historia: sus principales flujos económicos y comerciales habían sido rotos; su elite económica, otrora asentada en torno a los llamados “barones de la plata” fue sustituida por los no menos poderosos e influyentes mineros del estaño y, gobernaba Bolivia, el liberal, Ismael Montes, líder del Partido que se había enfrentado a los sucrenses en la Guerra Federal.
La conmemoración del centenario del 25 de mayo de 1809, no lucía muy prometedora, literalmente lo vientos soplaban en contra. Sin embargo se festejó y se homenajeó con dignidad y grandeza. La elite sucrense, con una lúcida visión encontró en los festejos del centenario la posibilidad de insuflar fe y esperanza a un pueblo que, a nueve años de la guerra federal, probablemente se sentía derrotado. Sabía que los hechos históricos y sus narraciones son letra muerta si no sirven para crear futuro o para inventarse uno. El 25 de mayo se ofrecía como una magnífica ocasión para recordar un glorioso pasado donde los sucrenses puedan reconocerse e identificarse. Así se hizo.
Se arbolaron parques, se refaccionaron obeliscos; se descubrieron las estatuas de Sucre y Monteagudo; se ejecutaron varios desfiles; se desarrollaron reuniones y encuentros; se presentaron exposiciones, certámenes literarios y musicales; se hicieron fiestas, bailes y partidos de fútbol y, en homenaje al 25 de mayo, se entregó la primera Normal de maestros, todo, en presencia del Presidente Ismael Montes, de su heredero político Guachalla y de José Manuel Pando, a quienes los imaginamos sorprendidos por tantas muestras de civismo y organización.
Llama la atención de estos festejos dos cosas: la adhesión de los estratos populares y, la ausencia, o mejor, prescindencia del Estado. Si bien Sucre en 1909 es una sociedad estamentaria, donde se mantienen las odiosas diferencias entre castas, que hacen que los indios y mestizos no participen de las definiciones políticas, los festejos del centenario antes de separarlos los incluye, antes de impedir su participación los invita. De este modo, los festejos se hacen verdaderamente numerosos y apoteósicos, dignos de un hecho histórico como el 25 de mayo de 1809 que, dicho sea de paso, hubiera sido imposible sin la participación de la llamada plebe. Así, junto a la elite, junto a los Arce, Abecia, Argandoña, Paravicini, Lambertin y Sainz, participan los albañiles, hojalateros, músicos, guitarreros, aurigas, matarifes, cigarreros, sastres; sociedad de socorros mutuos, escuelas fiscales, particulares, municipales y orfanatorios, en un homenaje a la ciudad muy pocas veces visto.
Por otro lado, sin lágrimas y sin rencores, toda esta organización responde al interés y determinación de un grupo de personas que prescinden casi en todo de la colaboración del Estado. Llevan a cabo la conmemoración del Centenario con los aportes de su propio dinero y de la población que, entusiasta, se adhiere a los festejos. Prueba de ello son los monumentos de Sucre y Montegudo cuya comisión, a la cabeza de Urriolagoitia y Sainz, trabajó desde 1907 con este propósito. Ni qué decir de otras, como la refacción de la Basílica Metropolitana, donde se gastó más de 100.000 bolivianos, mitad de los cuales corresponde a los donativos de la feligresía sucrense.
Las comparaciones, en este caso, son inútiles. Nadie, razonablemente puede pensar que el mayo de 1909, fue igual o peor que el de 2009: son otras las situaciones y otros los contextos. Sin embargo, si algo distingue a los hombres y mujeres que organizaron los festejos del centenario en 1909 es que ellos conocían de historia y tenían un concepto nada frívolo de su responsabilidad.


Sucre, 30 de marzo de 2009

18/2/09

INVESTIGACIÓN DE LA COMUNICACIÒN

MAESTRIA EN COMUNICACION INTERCULTURAL COMO APORTE AL DESARROLLO
INVESTIGACIÓN DE LA COMUNICACIÒN

Primera parte


Profesor: Msc. Franz Flores Castro


1. Introducción

Parte del debate político nacional está centrado en las idea de interculturalidad que ha asumido un lugar central en los discursos que buscan la reconfiguración del Estado boliviano y de sus instituciones, la comunicación en esa medida no puede permanecer al margen tanto del debate como de las propuestas que busquen ayudarnos a convivir mejor, a partir de la comunicación intercultural.
El objetivo de este documento es señalar el plan de trabajo de los módulos de metodología de la investigación a desarrollarse en el marco de la Maestría en comunicación intercultural como aporte al desarrollo.
Antes de hacerlo precisaremos algunos conceptos que nos ayudarán a comprende mejor lo que estamos tratando. Para ello problematizamos las ideas de multiculturalidad y de interculturalidad y vemos como ambas se articulan con formas de entender la comunicación.
2. La multiculturalidad
Como señala un estudioso de la temática de la multiculturalidad, Will Kymlicka , esta idea está referida a una crítica a la idea del Estado Nación, que había sido el objetivo y desiderátum de los esfuerzos políticos que se habían desplegado tanto en los países de mayor desarrollo como en los países latinoamericanos.
Recordemos que, a lo largo de la historia boliviana, desde los sectores dominantes siempre ha estado la idea de conformar la nación boliviana, es decir un Estado donde las personas tengan una referencia común y que por tanto haya un pacto de acatamiento a las normas y leyes que emergen de este Estado. Se diría que la intención de formar la idea de nación es una forma de naturalizar el dominio naturalizando la homogeneidad.
En ese sentido la idea de un estado nación si bien está a lo largo de la historia boliviana, probablemente sólo la revolución de 1952, sea el intento verdaderamente serio que querer hacerlo ya que antes, la idea de nación en Bolivia estaba basada en la exclusión de la mayoría indígena de esta país.
Por tanto, lo que busca el estado del 52 es formar la nación boliviana a partir de ampliar la ciudadanía con el voto universal y la reforma agraria. Sin embargo, a la vez que amplía la ciudadanía también la trata de homogeneizar, ya que eso facilita el dominio del Estado. Por ello el estado del 52, es centralista en cuanto su idea de administración estatal y reacio a la diversidad en cuanto a su idea del ciudadano boliviano.
Por supuesto que se ponen en acción una serie de dispositivos que tienden a materializar esta idea del “hombre Boliviano”. La educación, los ritos, la exaltación de algunos elementos del pasado y otros contribuyen a la difuminación y concreción de esta idea del hombre boliviano, sin haberlo logrado. En ese sentido, el estado del 52 es incluyente de lo indígena pero no en relación a su cultura y a su idea de la política, por que la idea de modernidad del nacionalismo revolucionario es una idea que supone que, al final, las diferencias culturales desaparecerán.
Sin embargo alrededor de los años 80, al influjo de lo que fue el katarismo, empiezan ser mucho más frecuentes las críticas a este Estado. Es el momento en que empieza a fijarse la idea de la diversidad boliviana. Sin embargo, esta idea de la diversidad de las identidades va acompañada de la idea de reivindicaciones sociales. Es decir se demanda reivindicaciones sociales, no a partir de la idea de lo boliviano sino a partir de lo indígena. Se argumenta que en Bolivia indigenidad y pobreza van paralelos, por tanto se reivindica lo social a partir de lo étnico.
Está claro que ese tipo de demandas si bien podían generar problemas al Estado no generaban crisis en el mismo ya que, como queda demostrado en otros países, se puede procesar las de diferencias étnicas a partir de ampliar derechos a grupos sociales que se reclaman diferentes. La clave aquí radica en que el reconocimiento de los multicultural llega a coincidir con la idea de estado liberal y con la idea de democracia. Si bien a algunos niveles se llega a reconocer la diferencia, siempre se lo hace a partir de la idea de su integración mayor y mejor al Estado demo-liberal, que es considerado una fase superior de la formación política y social. Por ello, en el multiculturalismo, siempre se habla de reconocimiento: es el Estado demo-liberal el que da o amplía o diferencia derechos, es un reconocimiento desde arriba, desde la estructura estatal hacia la diversidad.
En suma la multiculturalidad tendría las siguientes características
· A nivel del Estado hay reconocimiento de la diversidad, pero sin cambiar la idea de un estado liberal – democrático.
· Solo hay tolerancia pero no hay intercomunicación
· Se parte del criterio de que hay una cultura más desarrollada que otras, y trata de integrar la diferencia pero sin permitir cambios en su propia estructura.
· Se comprende los elementos culturales del otro no en su integralidad, sino solo a partir de algunos de sus rasgos, por ejemplo el folklore.
· No hay una real comprensión de la cultura del otro.
Por tanto queda claro que bajo el esquema de la multiculturalidad no hay espacios para una comunicación fructífera y duradera entre las distintas culturas de un país por que la comunicación siempre desde arriba hacia abajo y siempre desde una espisteme, es decir un orden de verdades preestablecido, que tiene como paradigma económico al mercado y como paradigma político al demoliberalismo.

3. La interculturalidad
La interculturalidad alude sobre todo a la idea del diálogo fructífero entre culturas, a la no sobreposición de una sobre la otra, sino que se trata de una construcción común de una identidad a partir del reconocimiento y valoración de las diferencias.
En un sentido político, la interculturalidad lo que hace es mucho más que solo reconocer las diferencias e integrarlas como lo hace el multiculturalismo. Como señala Wieviorka: “la interculturalidad significa que los intercambios y diálogos entre culturas pueden desarrollarse en el respeto mutuo, lo que no es lo mismo que el multiculturalismo, el cual reenvía la imagen de un Estado o de instituciones que aseguran “desde arriba” el reconocimiento de culturas diferentes y a la puesta en práctica eventual de medidas sociales para sus miembros (2003: 30)
Probablemente a partir de estos elementos, es que el actual debate en torno a interculturalidad ha derivado en una crítica a la idea misma del Estado Liberal democrático. Por ello trataré de exponer en esta parte, las ideas de dos filósofos, Hector García Polanco y Luis Tapia que, a su manera apuntan a criticar, deconstruir se diría, la idea del contrato social y del individuo que está en la base del liberalismo.
Comienzo por Héctor García Polanco. Este autor en su libro elogio de la diversidad trata de refutar la idea de que el pacto social que es la idea roussoniana del nacimiento del Estado hay sido el único que se haya dado en el mundo y por tanto rechaza la idea de individuo como paradigma del depositario de las libertades humanas. Sostiene que al igual que Estado liberal, hay otras formas también legítimas y objetivas de construcción estatal donde no existe el individuo sino la comunidad. Por tanto, no se trataría tanto de que el estado liberal integre las diferencias sin cambiar su propia lógica, sino que permita en igualdad de condiciones y de capacidades políticas la existencia de espacios territoriales que no funcionan como sociedad bajo la lógica del individuo, del mercado y de la democracia liberal.
Es por supuesto una crítica fuerte al liberalismo, que deriva en la propuesta de autonomías indígenas.
Luis Tapia parte de la idea de que Bolivia es un Estado Mutisocietal que sería la coexistencia y sobreposición de diferentes sociedades o matrices de relaciones sociales de diversa cualidad y tiempos históricos, (por tanto) se han organizado estados con un formato institucional monocultural en territorios en los que coexisten diversos modos de producción, culturas y estructuras de autogobierno y autoridad local y regional”(Tapia 2002: 10-11).
Los diversos esfuerzos que se han hecho para la inclusión indígena siempre ha sido a partir de la idea de una idea de sociedad dominante de la sociedad y de la política y monoculturales también. Se trata de diseñar de manera creativa una malla institucional que no solo integre a lo indígena sino que lo indígena pueda reconfigurar la matriz institucional del propio Estado boliviano.
Tapia, en su La invención del núcleo común propone un dialogo para la construcción de un Estado que no implique la reproducción de la dominación o de la ratificación de un modelo de estado (demo-liberal) sino para construir un estado plurinacional.
Es a partir de estos elementos que podríamos La interculturalidad tendría las siguientes características anotadas por Laruta:
· Afirma como su valor propio que la diversidad y el disenso la enriquecen
· Hay una interculturalidad cuando no solo se acepta al que es culturalmente distinto sino que se genera un enriquecimiento mutuo, aprendiendo unos de otros
· La interculturalidad cubre la comparación, relación e influencia mutua entre diversos sistemas culturales. Ej. La cosmovisión indígena y la occidental. (Laruta 2005: 9).

En suma, la temática de la interculturalidad es compleja por que tiene que ver con conceptos como cultura e identidad que han asumido como nunca una centralidad en la sociedad y en sus conflictos. Ya no se puede pensar en la cultura en algo estático sino en permanente mutación y sobre todo en permanente relación con otras culturas.
El problema surge, sobre todo, cuando se piensa en la relación entre culturas, ya que esta relación no es una relación simple entre seres humanos o grupos humanos, sino que estas se establecen en un tiempo histórico determinado y en un esquema de relaciones de poder determinadas.
En tal sentido, la solución multicultural al problema de la relación entre culturas tendría que ver con integrar, reconocer y asimilar a las culturas que se encuentran en situación de subordinación social y políticas pero sin cambiar la estructura de poder y el mapa institucional y jurídico actual. Hay tolerancia entre culturas pero no diálogo, hay reconocimiento pero no transformación de las estructuras de poder, hay asimilación pero no crítica de la propia cultura
Por su parte la solución intercultural, postula que no solo se debe dar una integración o reconocimiento vertical sino horizontal, donde la relación entre culturas debe ser capaz de establecer un diálogo donde las culturas se enriquezcan y por tanto se transformen mutuamente en pos del establecimiento de una convivencia común que respete las diferencias. Para que esto ocurra, es preciso repensar y rediseñar las estructuras institucionales que impiden las relaciones interculturales.
En todo esto, las instituciones estatales y no gubernamentales deben esforzarse en diseñar políticas transversales, de reconocimiento, diálogo y aprendizaje interculturales en el entendido de que estas políticas pueden servir de modelo y de base para el cambio de las relaciones entre culturas que hoy por hoy están caracterizadas por una falta de comunicación enriquecedora entre ellas.
Dicho esto surge la pregunta de ¿si es posible suponer que es existe un campo de conocimientos intercultural, o dicho de otra manera es posible pensar en una metodología intercultural?, e incluso podríamos suponer que toda investigación trata de conocer al otro y por tanto de aludir a la interculturalidad sin embargo estaríamos errados si supondríamos que la investigación es en si misma intercultural, ya que debemos recordar que el investigador siempre se encuentra posicionado en un grupo social y que al momento de investigar activa un conjunto de juicios y prejuicios que de alguna manera moldean su investigación.
Partimos de la idea de que toda investigación intercultural no solo busca el conocer al otro sino el mutuo enriquecimiento, es un proceso caracterizado no solo por el entendimiento sino por la comprensión, donde el investigador en el proceso se transforma
Por ello es que creemos que la enseñanza en metodología de la investigación intercultural es fundamental
Dicho esto pasamos a exponer el contenido de cada módulo
MÓDULO I:

Investigación I


Fechas del 13 al 15 de febrero de 2009

Objetivo general.-

· Comunicar conocimientos y desarrollar habilidades para la formulación y delimitación de un tema y problema de investigación en base a los paradigmas cualitativo y cuantitativo de investigación.

Objetivos específicos

· Desarrollar habilidades para la búsqueda del tema de investigación utilizando como referencia su lugar de trabajo.
· Ayudar a que el estudiante pueda plantear el problema y las preguntas de investigación.
· Transmitir conocimientos en: paradigmas cualitativo y cuantitativo en la investigación
· Transmitir la importancia de superar el etnocentrismo,

Temas (primera semana)

1. Principales corrientes epistemológicas en ciencias de la comunicación: el paradigma cualitativo y el cuantitativo.
2. El proceso de la investigación científica y el acercamiento a la realidad social diversa
3. Relación investigador-informante en el contexto de una investigación intercultural

4. Elementos para definir y delimitar el tema y la pregunta inicial de investigación.

Como trabajo de evaluación el estudiante debe presentar un ensayo de 3000 caracteres como mínimo que responda a las siguientes interrogantes: ¿Es posible la investigación intercultural? ¿Cuáles son los rasgos de la mismas?, ¿cómo se debe encarar en la práctica la investigación intercultural?
Además debe presentar un conjunto de temas probables de investigación y una breve justificación en 1000 caracteres.

Temas: segunda semana

1. El tema y el problema de la investigación
2. La estrategia metodológica
3. Técnicas de recolección de datos
4. Seminario con la Dra. Hanne Haaland
5. Elaboración del perfil de tesis

VER MEMORIA 2004-2010


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